Jacques: Creo que tu nombre es jodidamente magico y astromantico.
Antonella: Llego la hora, maldita sea... Todo desaparecera pronto.
Jacques: Lo sé cariño.
Antonella: ¿Qué hacemos? .
Jacques: Nuestra ultima opcion, disfrutarlo...
(Caminaron en Montauk)
(...)
Jacques: Debería irme. Mis amigos van a llevarme.
Antonella: Entonces, vete.
Jacques: Me fuí. Creía que eras una loca... pero eras excitante
Antonella: Ojala te hubieras quedado.
Jacques: Yo digo lo mismo. Ojalá me hubiera quedado. Ojalá hubiera hecho muchas cosas. Dios, ojalá... Ojalá me hubiera quedado. Enserio.
Antonella: Bajé las escaleras y ya habías partido.
Jacques: Salí. Salí por la puerta.
Antonella: ¿Por qué?
Jacques: Porque me sentí como un niño asustado. Eras más de lo que podía manejar. No sé.
Antonella: ¿Te asustaste?
Jacques: Si. Pensé que sabías eso de mí... Regresé corriendo de la fogata para huir de mi humillación, creo.
Antonella: ¿Fue por algo que dije?
Jacques: Si. Dijiste: "Entonces, vete..." con mucho desdén, ¿sabes?
Antonella: Ay. Perdóname
Jacques: Descuida.
Antonella: ¿Y si te quedaras esta vez?
Jacques: Salí por la puerta. Ya no quedan recuerdos.
Antonella: Regresa y crea un adiós, por lo menos. Finjamos que tubimos uno. Adios...
Jacques: Te amo...
Antonella: Veeme en Montauk, donde solíamos gritar...
sábado, 25 de julio de 2009
martes, 14 de julio de 2009
Huye!. Maldita Sea!
Es una Jodida Trampa.
Vuela!, no te quiero ver morir nuevamente...
Nada es real, ni siquiera yo,
Vamos saca tu cuchilla y deja aullar tu instinto,
sabes quienes son los malvados.
Por favor, no tengas piedad!
Por lo que más quieras, creeme!
y por que razon?. Porque te quiero,
y jamás te haría daño, primero moriría en la hoguera.
Es una Jodida Trampa.
Vuela!, no te quiero ver morir nuevamente...
Nada es real, ni siquiera yo,
Vamos saca tu cuchilla y deja aullar tu instinto,
sabes quienes son los malvados.
Por favor, no tengas piedad!
Por lo que más quieras, creeme!
y por que razon?. Porque te quiero,
y jamás te haría daño, primero moriría en la hoguera.
lunes, 13 de julio de 2009
Tu decision Antonella
¡Vamos!, no dejes que ningún muerto venga a dejar una cicatriz en tu hermosa cara de ángel, - esta vez el opresor soy yo -, así que no te contengas, sin compasión para mí, afila tu sonrisa, que tus manos sean feroces cuchillas vivientes, transforma tu aura en un asesino en serie; estoy atado y tienes todo tipo de juguetes para hacerme sufrir como a lo Saw.
No empieces así, no te retuerzas en los recuerdos, no me mires así, en esos ojos aún me reflejo, ¿no ves que esto realmente no quiere romperse?. Esta es la mejor forma de despegarse, después de tantos siglos de enamoramiento, porqué supongo que sabías que nosotros somos amantes de hace mucho tiempo atrás, pero por fin habíamos coincidido en la misma época y lugar, que desdicha mas grande no poder estar juntos, este lugar y ellos, ¡malditos sean!.
En el instante en que empiezas a llorar, se me viene a la mente todos los versos que nos pronunciábamos cada noche reversible, las veces en que nos abrazábamos y que el tiempo solo era una mugre insignificante. Esta vez el silencio es tu aliado, tus ojos como siempre te traicionan y de mil formas tratan de decirme te quiero. Cariño estoy completamente borracho, necesito otro trago de whisky para sentenciar más rápido esta noche, pero en realidad no quiero, sabes que mis palabras son tan falsas como cuando te decía que te odiaba, entiendes perfectamente que te necesito, que el día en que te fuiste deje de existir. Lo sabes, y pones todo los argumentos en una balanza que esta muy pareja. Por favor que el miedo no tenga mas peso de lo que ya tiene, créeme que tengo demasiado miedo al igual que tú, no te desbarates inútilmente con algo que realmente le das mucha importancia.
Anhelo romper tus ventanas, tomarte de la mano, y apuntar hacia la felicidad. Al pronunciarte aquello, tus ojos fueron como cuando nos enamoramos, sacaste la cuchilla, me miraste…
- ¿Qué quieres elegir? Asesinarme placidamente olvidándome o querernos desenfrenadamente mientras el mundo se jode. -
No tenía ni la mas remota idea de que ibas a elegir, pero supuse…supuse.
No empieces así, no te retuerzas en los recuerdos, no me mires así, en esos ojos aún me reflejo, ¿no ves que esto realmente no quiere romperse?. Esta es la mejor forma de despegarse, después de tantos siglos de enamoramiento, porqué supongo que sabías que nosotros somos amantes de hace mucho tiempo atrás, pero por fin habíamos coincidido en la misma época y lugar, que desdicha mas grande no poder estar juntos, este lugar y ellos, ¡malditos sean!.
En el instante en que empiezas a llorar, se me viene a la mente todos los versos que nos pronunciábamos cada noche reversible, las veces en que nos abrazábamos y que el tiempo solo era una mugre insignificante. Esta vez el silencio es tu aliado, tus ojos como siempre te traicionan y de mil formas tratan de decirme te quiero. Cariño estoy completamente borracho, necesito otro trago de whisky para sentenciar más rápido esta noche, pero en realidad no quiero, sabes que mis palabras son tan falsas como cuando te decía que te odiaba, entiendes perfectamente que te necesito, que el día en que te fuiste deje de existir. Lo sabes, y pones todo los argumentos en una balanza que esta muy pareja. Por favor que el miedo no tenga mas peso de lo que ya tiene, créeme que tengo demasiado miedo al igual que tú, no te desbarates inútilmente con algo que realmente le das mucha importancia.
Anhelo romper tus ventanas, tomarte de la mano, y apuntar hacia la felicidad. Al pronunciarte aquello, tus ojos fueron como cuando nos enamoramos, sacaste la cuchilla, me miraste…
- ¿Qué quieres elegir? Asesinarme placidamente olvidándome o querernos desenfrenadamente mientras el mundo se jode. -
No tenía ni la mas remota idea de que ibas a elegir, pero supuse…supuse.
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